
Venga ya. Ahora no me vengas con esas. Yo no soy quien para decirte qué hacer o cómo hacerlo, pero, tío, ¿qué haces con tu vida? ¿Qué coño haces? Y, encima, la culpa es mía, ¿sabes? Pues no, señor. No me da la gana. Espero que cada vez que cojas un vaso de plástico, de los grandes, de los de cubata, y te bebas una mezcla que no sabes qué lleva, dulce, que el tío que te la ha dado, del cual no recuerdas su nombre, y apenas su cara, te ha dicho que es más Fanta que otra cosa, y que, aunque tú sepas que no es verdad, te lo bebas igual, después de fumarte el más grande de los más grandes y te pille un chungo, un chungo chungo, espero, sinceramente, que entonces pienses en mí. En la cantidad de veces que te he dicho que vayas con cuidado, la de veces que te he dicho que no te pases, que no
debería decírtelo porqué tu
deberías saber lo que pasa en estos casos. Hay otras formas de superar tus depresiones, en las cuales no se incluye ningún tipo de droga. No sé, chico. Escuchar AC/DC hasta que te sepas sus letras de memoria; llorar con la triste compañía de James Blunt o deprimirte más con las tristes letras de Álex Ubago.
Yo ya lo siento, pero debo decirte que,
yo, ya te avisé.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada